REFERXIONES

La reflexion. lleva al acierto.

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Aguastuertas (1º)

Escrito por feralon 28-06-2009 en General. Comentarios (0)

FER  http://feralon.blogspot.es/img/Amin.jpg NARRA EN CRONICA DE FIN DE SEMANA   20 Y 21/05/2009   UN VIAJE POR EL PIRINEO ARAGONES:

 

Aguastuertas (1º)

 

La cabecera del río Aragón Subordán presentaba un bello aspecto en esa época del verano del 82. El río configura el valle de Echo pero sus paisajes, pero sus avatares históricos pertenecen al término municipal del pueblo de Ansó, el cual, debido a su importante negocio de ganaderías ya desde el pasado, se fue haciendo con los territorios de los altos valles pirenaicos.

 

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Desde el campamento Ramiro el Monge, comienza una increíble caminata de senderismo de unos cuatro kilómetros, siendo por ello una excursión apetecible y a su vez sencilla. En el Barranco del "Barcal " la pista hasta no hace mucho estaba cerrada con una cadena, pero con el beneplácito del ayuntamiento cheso, andando puede cualquiera  abastecerse del agua en una pequeña fuente junto a dicho barranco, aunque yo no lo recomiendo. En el itinerario de ascenso se comprueba fácilmente cómo el río abandona bruscamente Aguas Tuertas y se precipita, torrencial en su camino.

 

Se continúa a pie durante una hora y cuarto por la misma y luego se asciende unos doscientos metros de desnivel llegando así al valle en si.  Subí y llegue acusando el tabaco.

 

No pude por menos que parar en seco y mirar fijamente el paisaje. Fue estremecedor, sentí muchas cosas en esos momentos. Los chavales de mi grupo del campamento de doce y trece años, me pasaban por ambos los lados corriendo y yo no podía articular palabra alguna, no me salía el pararles, los veía libres dirigiéndose al interior de tan inigualable valle.

 

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El paraje se llama así: Aguas Tuertas, porque el río retuerce su curso en el fondo de este antiguo valle glaciar del Pirineo oscense occidental. Desde lo alto del repecho me pareció ver mucho más de lo que a primera vista mis ojos presenciaban; la sensación de querer compartir con más personas aquel momento fue muy grande.

 

Cuando reaccioné, con todo el mundo ya pululando por la hierba del valle, mojando los pies en el río, bajé para admirar de cerca la flora de lo más variopinta y variada. El valle de Aguas Tuertas es una zona de pastos estivales, donde  los ganaderos  de la mancomunidad suben con sus rebaños de vacas a pastar durante el estío. Es decir que prados y reses hacen sel paraje algo sumamente idílico. Vacas,  toros, caballos percherones y ovejas, con sus perros de pastoreo, paseaban hermanadas también en éste día, respetando con nosotros en un maravilloso entorno natural. Se les ordenó a los chicos que sobre todo no bebieran del agua de los diferentes riachuelos, pues siendo puras las mismas, también bebían los rebaños y eso hacia peligrar el intestino de cualquier humano y por ende las letrinas de un campamento de verano como el nuestro.

 

No ver un solo cable de alta tensión, no escuchar ruidos apenas, era algo que incluso a los más pequeños les llamaba la atención. Los niños sentían respeto por algún toro semental imponente, pero nos dijeron que si no se atacaba (ni en broma) a res alguna, tampoco los toros nos harían daño.     Aquello era espectacular.

 

Que aquel día cambio mi vida, puede parecer algo exagerado, pero así fue. Era un siete de julio, festividad de San Fermín y los regalos fueron básicamente flores del camino, es decir…los mejores que he tenido jamás, pues acompañados de abrazos, besos y apretones de gente que no conocía apenas, monitores y jóvenes, niños y cocineras del campamento, era algo inusual que agradecía de veras. Ver el valle fue el regalo mayor, algo que me marcó definitivamente.

 

Hubo un momento en el que me senté en una de las pocas rocas sobresalientes de la pradera, sin dejar de mirar, casi sin pestañear; mi familia, padres, hermana, mis amigos sobre todos los de aquellos días militares. ¡Como querría compartir esto con Fer. Rancher y Pedro, con Luís y tantos otros!

 

Sin duda alguna me prometí volver con la que algún día sería mi familia, para compartir así un sentimiento de paz, de afinidad con la naturaleza imporante.  Me sentí parte total del paisaje y al mismo tiempo muy pequeño en él, pero vivo…diría que necesario para completar el circulo. Partiendo  de esa jornada Aguas Tuertas es ya y lo será para siempre "mi paisaje".

 

Mi segunda visita fue al año siguiente, en el verano de 1983. La parroquia de nuestra Señora de Altabás regresó a tierras de Oza para acometer sus campamentos de verano y nuevamente con visita obligada con los niños pequeños y medianos para disfrutar del valle. En esta ocasión la variante visual y estética fue que además del ganado vacuno habitual había una vistosa manada de caballos percherones con cerca de cuarenta "cabezas" y que unido al trote del grupo equino, era realmente una escena muy espectacular. La naturaleza nos ofreció aquella vez una experiencia literal y apabullante.

 

El valle estaba pleno, lleno de vida: agua, flora de lo mas variada, mundo animal y unos cuantos pequeños humanos pululando con su natural alegría por su entorno. La vigilancia por mi parte de que los chavales no sufrieran ningún percance, no me permitió llegar hasta la mitad del valle para visitar su famoso dólmen, monumento megalítico que me habían informado se sitúa al comienzo del valle. Lo dejé para otra ocasión.

 

Con la intención de ver el citado monumento megalítico y llevándome muy bien con dos jóvenes de mi grupo campamental, Iñaki y Fernando, en agosto del 87 nos fuimos  todo un fin de semana de tres días con su dos noches en tienda de campaña para intentar llegar hasta los limites del valle, pero…una niebla rápida e intensa bajó como una capa oscura desde un cielo grisáceo y frío que no nos dejaba ver absolutamente nada y eso que eran fechas veraniegas.

 

No había ganado alguno aquella vez, solo un pastor que parecía mas un vigilante salido de… ¿de donde salió ese hombre? El caso es que, por indicaciones del citado pastor, volvimos con cierta rapidez al valle antesala, el de Guarrinza, ya que existía verdadero peligro de perderse entre la envolvente  niebla, enemigo muy a tener en cuenta cuando visitas la alta montaña.

 

Lo pasamos eso si muy bien en aquel viajecillo, hablamos mucho y afianzamos una amistad curiosa, yo como el adulto "sabelotodo" y dos chavales de quince años que claramente parecían mayores en su manera de pensar, vivir y sentir; nunca los olvido y mucho menos desde aquel viaje. Hace poco vi a uno de ellos, a Fernando, ahora es jefe de una sucursal bancaria, iba con su mujer y su niña al cine. ¡Como pasa el tiempo!.

 

Regresando del valle, una vez mas nos vinimos con ese resquemor de ser ya la tercera vez que íbamos y el retorno no conllevaba la visión de la vieja tumba de piedra megalítica. El dolmen seguía esperando mi visita.

 

Años después, en el 91 realicé dos veces más un viaje por  el valle. La cuarta ocasión fue especialmente hermosa y entrañable, pues íbamos casi toda mi familia: mi mujer Inma y mi hijo Diego (Laura no había nacido aún), mi hermana Pili con su hija Susana y mis padres; utilizando dos coches vimos toda la zona de Hecho y Ansó, recalando, como no, en el valle de "aguas tuertas", al que accedieron mis padres aun siendo ya algo mayores con alguna dificultad pero salvando recovecos y piedras consiguieron llegar. Nunca olvidare a mi madre con su chándal nuevo y a mi padre…con traje. Si, de traje y corbata; genio y figura la del hombre.

 

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Esto fue en mayo, a primeros y ciertamente llegar a una zona pirenaica de estas características en plena época primaveral es de verdad algo mágico. La flora esta vez era la protagonista absoluta, no había animales de pastoreo ahora, por lo que el paseo era mucho mas confiado, salvo por el detalle de que al haber llovido bastante el anterior mes de abril, lo de andar por el terreno no era nada sencillo ni muy fiable. 

 

A toda la familia le encantó visitar la zona, mi hermana no muy aficionada a excursiones montañeras, la recuerdo disfrutando mucho del lugar y del momento familiar. Noté a mis padres sobre todo ya algo cansados y se ponía el cielo encapotado y preparando tormentilla que luego no fue tal, por lo que decidimos regresar al pueblo de Hecho…sin ver el dólmen…otra vez.

 

Para la quinta visita, ya en pleno verano, un caluroso agosto, quedé con un compañero de trabajo, su mujer e hijos gemelos para subirnos al valle, quienes al no tener costumbre de andar, apenas pudieron llegar al repecho de subida, ver el paisaje desde lo alto y regresar para comer, pues los niños, incluido el mío,  tenían hambre.

          No, no vimos la piedra megalítica.

Y desde entonces, desde ese agosto del 91, aun volviendo a Oza al siguiente año que nació mi hija Laura, solamente de pasada nos acercamos con el coche, apenas hasta la zona del campamento Ramiro el Monge; así que no he vuelto a ver Aguas Tuertas desde entonces, hace ahora dieciocho años,  salvo en fotos;  es con mas intensidad lo que  siento, siempre es dentro de mí como aquel entorno que cambio mi vida literalmente.

 

Por ello, actualmente de mi familia solo mi hija Laura, que ya ha cumplido los 17 años no ha visto el lugar y a ella precisamente no hace mucho le había prometido que una vez terminado su curso de primero bachiller, visitaríamos la zona que tanto le he nombrado y que, por cierto, adorna nuestro comedor de casa, pues una gran foto panorámica comprada hace unos años, campea en la pared cual ventana enorme. Además, ahora en esta sexta vez hay un reto dentro: el compromiso de ir preparados con el fin de llegar a recorrer masivamente el valle y desde luego…ahora si,  ver el dolmen.

 

           CONTINUARA.../...

 

 

 

 

El valle espera.

Escrito por feralon 19-06-2009 en General. Comentarios (0)

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                                    El  valle  espera.

Desgrano cada minuto.

Riego con saliva y sudor

las hojas del tiempo recorrido.

En este dia algo termina

y parte  a su destino

la esperada mañana.

Debo ir, quiero marchar,

instantes cercanos olvidar. 

El valle…me espera. 

Intenso momento el que viene,

vivirlo pleno y majestuoso.

Sentir un cálido manto verde,

Recordar el color del abrazo.

Me espera el meandro,

el agua clara, la brisa,

su flora, el enorme rebaño,

mi vida sin prisa. 

   El valle espera. 

Fer. 19-06-2009

Camino Natural La Alfranca. 3ª parte.

Escrito por feralon 18-06-2009 en General. Comentarios (0)

           FOTOS.

 

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El río Gállego nace en la frontera pirenaica con Francia (Galia, de ahí su nombre) y llega hasta Zaragoza, donde desemboca en el Ebro. El plan de acompañamiento de la Expo 2008 también ha llegado hasta aquí, con algo de retraso y sin duda ha dejado un paraje inigualable.

 

 Vista aerea de la desembocadura.

 

El recorrido lleva hasta el Anillo Verde de Zaragoza, en el punto en que el Azud cruza el Ebro.

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El caminar se ha tornado en una actividad muy popular.  A parte de ser una forma excelente de ejercicio, a la luz de los hallazgos más recientes, se aproxima a ser la actividad ideal.   Su flexibilidad le permite ser practicado casi en todas las circunstancias y lugares.   Es gratis, segura y efectiva.  No se necesitán habilidades o entrenamientos especiales. 

Sus alcance se proyectan desde el control de peso, hasta ser uno de los métodos más efectivos para vigorizar nuestra capacidad física, mental y espiritual.  Dentro de su multiples beneficio, el caminar  favorece al paciente hipertenso al ayudar a disminuir su presión arterial sanguínea; fortalece al corazón; disminuye los riesgos de la arteriosclerosis al disminuir los niveles  de las lipoproteínas de baja densidad, colesterol malo en la jerga popular.

 

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Uno de lo varios "miradores" del camino. Fer bajando, tras visionar las cercanias del pueblo destinado a visitar: La CARTUJA BAJA.

 

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La historia de La Cartuja Baja se remonta al siglo XVII. En el año 1651, por iniciativa del matrimonio Villalpando y Funes-Zaporta y Albion, comienzan las obras de un recinto monástico, bajo la dirección del barbastrense Francisco Ruesta. El barroco tardío de la Cartuja de la Concepción sufrió el paso de una Guerra de la Independencia devastadora. En el siglo pasado, la desamortización obliga a la comunidad de cartujos a abandonar el lugar, que en 1843 se divide en 28 porciones, repartidas entre los nuevos colonos.

Las murallas, claustros y dependencias del conjunto arquitectónico se convierten en viviendas y comienzan las primeras transformaciones, que con el tiempo serán importantes. Aún así, hoy se conservan todavía restos del cerramiento primitivo, la iglesia, dos edificios en la Plaza Mayor, la portería, el refectorio y varias celdas.

Durante el siglo XX, La Cartuja pasa de pueblo a barrio zaragozano, pero conservando su aislamiento característico. El Plan General de Ordenación Urbana del año 1968 posibilita la transformación sufrida en los últimos años. La agricultura deja de ser la base de la población, al recalificarse los terrenos situados en torno a la carretera de Castellón. El desarrollo industrial va unido al demográfico. El plan establece unas previsiones de crecimiento de más de 10.000 habitantes, resolviendo los problemas futuros de suelo urbano. Pero la falta de un claro planteamiento de los límites del crecimiento urbano, que debían salvaguardar la estructura del monasterio, motivaron que, en 1982, fuese declarado conjunto monumental, y a partir de entonces se inicia un proceso para su consolidación, con la aprobación de un plan especial.

 

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A la altura de La Cartuja Baja, se ha construido un puente peatonal, que se ha bautizado como “Pasarela del Bicentenario”. En este lugar, se ha descubierto una placa instalada a iniciativa de la Asociación Jerónimo Zaporta, en recuerdo de cinco jóvenes que fallecieron ahogados el 14 de mayo de 1944 en este tramo del Ebro.

 

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Proximamente Fer realizará la segunda parte, desde el puente (verde) hasta los Galachos.

 

Un placer, el camino.

 

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Camino Natural La Alfranca. 2ª parte

Escrito por feralon 18-06-2009 en General. Comentarios (0)

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    El Azud del Ebro. Punto de salida...

 

EL MEDIO RURAL

 

“Donde hay agua, hay huerta”. En el entorno que nos rodea, la disponibilidad de agua ha determinado la actividad humana. La presencia del Ebro y un complejo sistema de distribución de agua (acequias y brazales) hace que la zona de regadío tradicional se distribuya por toda la llanura aluvial. Las torres agrícolas, nos recuerdan la importancia de la huerta zaragozana desde mediados del siglo XV. Hoy en día podemos seguir presumiendo del tomate de esta huerta y la borraja. La inmensa mayoría de esta hortaliza se produce en el entorno de Zaragoza.

 

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Los usos del regadío, los forestales y los aprovechamientos tradicionales han generado un mosaico paisajístico de gran interés ambiental.

El Camino Natural, acerca al visitante al barrio rural de La Cartuja y a los municipios ribereños de El Burgo de Ebro y Pastriz, todos ellos con un largo legado histórico e interesantes componentes arquitectónicos, como la Iglesia-Convento de La Cartuja, la Ermita de Santa Ana y el Palacio del Barón de Quinto en Pastriz o el yacimiento arqueológico de “La Cabañeta” en El Burgo de Ebro.

  

¿CÓMO HACER EL RECORRIDO?

 

Recorrer el Camino Natural La Alfranca es una oportunidad para conocer un territorio de contrastes entorno al río Ebro. Bosques, campos de cultivo, escarpes y pueblos ribereños conforman un paisaje de gran interés natural y humano. A lo largo del camino existen 5 áreas o zonas de descanso, tres en la margen derecha y dos en la margen izquierda del río, con todo lo necesario para hacer un alto en el camino y relajarse: mesas, bancos, fuentes, papeleras…

 

Los sotos o bosques de ribera.

 

Situados en las vegas de los ríos, la vegetación adquiere una apariencia selvática e impenetrable. Las comunidades vegetales se estructuran según sus exigencias: los sauces, aparecen en primer lugar junto al agua, seguidos de los álamos y chopos. En un lugar más alejado de la orilla se encuentran los olmos. Este conjunto forma un estrato arbóreo bajo el que se desarrolla un enmarañado sotobosque de zarzas y plantas trepadoras.

 

Los galachos o meandros abandonados.

 

Fruto de la intensa actividad del río, los meandros tienden a acentuarse hasta que llegan al estrangulamiento y el río toma un nuevo cauce, dejando el meandro aislado del cauce principal. Durante décadas puede mantenerse en estas zonas una lámina del agua libre debido principalmente a las infiltraciones. En este ambiente palustre, se hace protagonista el carrizo, que tiene un importante papel en la evolución ecológica de estos paisajes, pues marca el inicio de la lenta transformación de la masa de agua libre en bosque de ribera. Además constituye un importante refugio para la fauna.

 

Las playas de gravas y las mejanas o islas.

 

Estos espacios también son resultado de la dinámica fluvial del Ebro. El río arrastra gran cantidad de materiales que deposita en las orillas más convexas cuando pierde velocidad la corriente, formando los importantes acúmulos de gravas. Cuando estos materiales sólidos encuentran algún obstáculo en el cauce tiende a depositarse hasta formar una isla o mejana, que posteriormente es colonizada por la vegetación.

Camino Natural La Alfranca. 1ª parte

Escrito por feralon 18-06-2009 en General. Comentarios (0)

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Hasta La Cartuja. 7 Kmts.

 

Se trata de un corredor verde que transcurre paralelo al río Ebro a lo largo (entero) de 15,6 Km. De momento nos hemos decidido por hacer a pie el primer tramo, hasta la Cartuja, que son unos 7 kilómetros.

 

Esta vía brinda la posibilidad de disfrutar de espectaculares vistas del ecosistema fluvial y conocer las huertas del Ebro, los pueblos de la ribera y la Reserva Natural de los Galachos de La Alfranca (Pastriz) La Cartuja y El Burgo del Ebro. Un camino con vías separadas en parte de su recorrido, una para peatones y otra para vehículos o cabalgaduras. Está arbolado en su mayor parte y tiene restringido el uso de vehículos a motor.

 

Su trazado principal discurre entre el barrio de Las Fuentes (Zaragoza) y La Alfranca (Pastriz-

La Puebla de Alfindén). Partiendo de la ciudad de Zaragoza, el recorrido se inicia en la margen derecha del río Ebro entre el azud y el puente Manuel Giménez Abad.

 

Junto al Ebro y rodeando el Soto de Cantalobos, nos acerca al barrio rural de La Cartuja, donde podemos cruzar el río por una pasarela peatonal. Ya en la margen izquierda y a través de las huertas y los sotos de Movera y Pastriz, se alcanza el casco urbano de éste último pueblo. El tramo final llega hasta la Finca de La Alfranca, conjunto arquitectónico declarado como Bien Cultural, donde se encuentra el Centro Internacional del Agua y Medio ambiente, también el Jardín de Rocas.

 

MEDIO NATURAL

 

En un ambiente de ribera como el del tramo medio del Ebro la alta disponibilidad de agua en el subsuelo, los sistemas de regadío, la topografía llana y la energía de la corriente de agua han determinado las características del paisaje actual en donde se conservan aún valiosos enclaves naturales.

El Camino permite al visitante apreciar como el río configura un paisaje de cambiantes meandros, islas o mejanas, playas de gravas, meandros abandonados.

 

El corredor ecológico del río Ebro presume de tener una rica y variada fauna favorecida por su diversidad paisajística. En torno al río y los sotos, en invierno, no resulta extraña la presencia de cormoranes o la abundancia de fochas, azulones o cercetas. En los carrizales, en primavera y verano nidifican la garza imperial, la garceta común, la garcilla bueyera e incluso el aguilucho lagunero. Tras una larga migración, a mediados de marzo, el milano negro llega a estas tierras para criar. Y a orillas del río son frecuentes las aves limícolas como el chorlitejo, en busca de pequeños invertebrados bajo el fango. En el bosque tienen su refugio el zorro, la gineta, el jabalí o los pájaros carpinteros, entre otros muchos animales. También existe fauna asociada a los campos de cultivo y a sus lindes o ribazos que actúan como zonas de transición y de refugio para, por ejemplo, numerosos invertebrados.